Cada alumno es diferente, con unas necesidades, anhelos y biografía diferentes. Incluso cada día es diferente: hoy puedes estar más cansado, haber dormido mal, surgir un problema, etc. Por tanto la práctica debe amoldarse cada día a tus necesidades, situación personal, posibilidades. Pero la enseñanza es la misma: buscar un alineamiento, instrucciones concretas que el alumno debe transformar en acciones, sostenerlas, estar presente, consciente, atento, alerta … y el profesor debe ser capaz de exigir a cada alumno lo que ese día necesita, esforzándose sin forzar. El resultado es un grupo con un propósito común: expandir, desarrollar nuestra conciencia.